sábado, 14 de abril de 2012

La Caza del Gay


Quiero compartir con todos ustedes, esta columna publicada por Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, en el diario EL PAIS, que expone una problemática real y preocupante.

Ojala pronto seamos más los que NO encontremos diferencias entre las personas y muchos menos las que inventen diferencias donde no las hay.

¿QUE SENTIRÍAS TU SI TE DISCRIMINARAN POR SER QUIEN ERES (o te atacaran, golpearan o mataran)?... AL MENOS PIÉNSALO!




La noche del tres de marzo pasado, cuatro “neonazis” chilenos, encabezados por un matón apodado Pato Core, encontraron tumbado en las cercanías del Parque Borja, de Santiago, a Daniel Zamudio, un joven y activista homosexual de 24 años, que trabajaba como vendedor en una tienda de ropa.

Durante unas seis horas, mientras bebían y bromeaban, se dedicaron a pegar puñetazos y patadas al maricón, a golpearlo con piedras y a marcarle esvásticas en el pecho y la espalda con el gollete de una botella. Al amanecer, Daniel Zamudio fue llevado a un hospital, donde estuvo agonizando durante 25 días al cabo de los cuales falleció por traumatismos múltiples debidos a la feroz golpiza.

Este crimen, hijo de la homofobia, ha causado una viva impresión en la opinión pública no sólo chilena, sino sudamericana, y se han multiplicado las condenas a la discriminación y al odio a las minorías sexuales, tan profundamente arraigados en toda América Latina. 


El presidente de Chile, Sebastián Piñera, reclamó una sanción ejemplar y pidió que se activara la dación de un proyecto de ley contra la discriminación que, al parecer, desde hace unos siete años vegeta en el Parlamento chileno, retenido en comisiones por el temor de ciertos legisladores conservadores de que esta ley, si se aprueba, abra el camino al matrimonio homosexual.

Ojalá la inmolación de Daniel Zamudio sirva para sacar a la luz pública la trágica condición de los gays, lesbianas y transexuales en los países latinoamericanos, en los que, sin una sola excepción, son objeto de escarnio, represión, marginación, persecución y campañas de descrédito que, por lo general, cuentan con el apoyo desembozado y entusiasta del grueso de la opinión pública.

Los delitos de este tipo que se hacen públicos son sólo una mínima parte de los que se cometen.



Lo más fácil y lo más hipócrita en este asunto es atribuir la muerte de Daniel Zamudio sólo a cuatro bellacos pobres diablos que se llaman neonazis sin probablemente saber siquiera qué es ni qué fue el nazismo. Ellos no son más que la avanzadilla más cruda y repelente de una cultura de antigua tradición que presenta al gay y a la lesbiana como enfermos o depravados que deben ser tenidos a una distancia preventiva de los seres normales porque corrompen al cuerpo social sano y lo inducen a pecar y a desintegrarse moral y físicamente en prácticas perversas y nefandas.

Esta idea del homosexualismo se enseña en las escuelas, se contagia en el seno de las familias, se predica en los púlpitos, se difunde en los medios de comunicación, aparece en los discursos de políticos, en los programas de radio y televisión y en las comedias teatrales donde el marica y la tortillera son siempre personajes grotescos, anómalos, ridículos y peligrosos, merecedores del desprecio y el rechazo de los seres decentes, normales y corrientes. El gay es, siempre, “el otro”, el que nos niega, asusta y fascina al mismo tiempo, como la mirada de la cobra mortífera al pajarillo inocente.

En semejante contexto, lo sorprendente no es que se cometan abominaciones como el sacrificio de Daniel Zamudio, sino que éstas sean tan poco frecuentes. Aunque, tal vez, sería más justo decir tan poco conocidas, porque los crímenes derivados de la homofobia que se hacen públicos son seguramente sólo una mínima parte de los que en verdad se cometen. Y, en muchos casos, las propias familias de las víctimas prefieren echar un velo de silencio sobre ellos, para evitar el deshonor y la vergüenza.

Aquí tengo bajo mis ojos, por ejemplo, un informe preparado por el Movimiento Homosexual de Lima, que me ha hecho llegar su presidente, Giovanny Romero Infante. Según esta investigación, entre los años 2006 y 2010 en el Perú fueron asesinadas 249 personas por su “orientación sexual e identidad de género”, es decir una cada semana. Entre los estremecedores casos que el informe señala, destaca el de Yefri Peña, a quien cinco “machos” le desfiguraron la cara y el cuerpo con un pico de botella, los policías se negaron a auxiliarla por ser un travesti y los médicos de un hospital a atenderla por considerarla “un foco infeccioso” que podía transmitirse al entorno.

Estos casos extremos son atroces, desde luego. Pero, seguramente, lo más terrible de ser lesbiana, gay o transexual en países como Perú o Chile no son esos casos más bien excepcionales, sino la vida cotidiana condenada a la inseguridad, al miedo, la conciencia permanente de ser considerado (y llegar a sentirse) un réprobo, un anormal, un monstruo. 


Tener que vivir en la disimulación, con el temor permanente de ser descubierto y estigmatizado, por los padres, los parientes, los amigos y todo un entorno social prejuiciado que se encarniza contra el gay como si fuera un apestado. ¿Cuántos jóvenes atormentados por esta censura social de que son víctimas los homosexuales han sido empujados al suicidio o a padecer de traumas que arruinaron sus vidas? Sólo en el círculo de mis conocidos yo tengo constancia de muchos casos de esta injusticia garrafal que, a diferencia de otras, como la explotación económica o el atropello político, no suele ser denunciada en la prensa ni aparecer en los programas sociales de quienes se consideran reformadores y progresistas.

Ante la homofobia, las ideologías políticas se funden en un solo ente de prejuicio y estupidez.

Porque, en lo que se refiere a la homofobia, la izquierda y la derecha se confunden como una sola entidad devastada por el prejuicio y la estupidez. No sólo la Iglesia católica y las sectas evangélicas repudian al homosexual y se oponen con terca insistencia al matrimonio homosexual. Los dos movimientos subversivos que en los años ochenta iniciaron la rebelión armada para instalar el comunismo en el Perú, Sendero Luminoso y el MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amaru), ejecutaban a los homosexuales de manera sistemática en los pueblos que tomaban para liberar a esa sociedad de semejante lacra (ni más ni menos que lo hizo la Inquisición a lo largo de toda su siniestra historia).

Liberar a América Latina de esa tara inveterada que son el machismo y la homofobia —las dos caras de una misma moneda— será largo, difícil y probablemente el camino hacia esa liberación quedará regado de muchas otras víctimas semejantes al desdichado Daniel Zamudio. 


El asunto no es político, sino religioso y cultural. Fuimos educados desde tiempos inmemoriales en la peregrina idea de que hay una ortodoxia sexual de la que sólo se apartan los pervertidos y los locos y enfermos, y hemos venido transmitiendo ese disparate aberrante a nuestros hijos, nietos y bisnietos, ayudados por los dogmas de la religión y los códigos morales y costumbres entronizados. 


Tenemos miedo al sexo y nos cuesta aceptar que en ese incierto dominio hay opciones diversas y variantes que deben ser aceptadas como manifestaciones de la rica diversidad humana. Y que en este aspecto de la condición de hombres y mujeres también la libertad debe reinar, permitiendo que, en la vida sexual, cada cual elija su conducta y vocación sin otra limitación que el respeto y la aquiescencia del prójimo.

Las minorías que comienzan por aceptar que una lesbiana o un gay son tan normales como un heterosexual, y que por lo tanto se les debe reconocer los mismos derechos que a aquél —como contraer matrimonio y adoptar niños, por ejemplo— son todavía reticentes a dar la batalla a favor de las minorías sexuales, porque saben que ganar esa contienda será como mover montañas, luchar contra un peso muerto que nace en ese primitivo rechazo del “otro”, del que es diferente, por el color de su piel, sus costumbres, su lengua y sus creencias y que es la fuente nutricia de las guerras, los genocidios y los holocaustos que llenan de sangre y cadáveres la historia de la humanidad.

Se ha avanzado mucho en la lucha contra el racismo, sin duda, aunque sin extirparlo del todo. Hoy, por lo menos, se sabe que no se debe discriminar al negro, al amarillo, al judío, al cholo, al indio, y, en todo caso, que es de muy mal gusto proclamarse racista.

No hay tal cosa aún cuando se trata de gays, lesbianas y transexuales, a ellos se los puede despreciar y maltratar impunemente. Ellos son la demostración más elocuente de lo lejos que está todavía buena parte del mundo de la verdadera civilización.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2012

© Mario Vargas Llosa, 2012



lunes, 19 de marzo de 2012


Lo que tú y yo no recordábamos de la
 Empresa Individual de Responsabilidad Limitada

La Empresa Individual de Responsabilidad Limitada (EIRL) es una de las formas contempladas en nuestra legislación vigente, para desarrollar una actividad empresarial.

Se encuentra regulada por el Decreto Ley Nº 21621 y supletoriamente por el Código de Comercio, la Ley General de Sociedades y el Código Civil, en lo que le sea aplicable.

Si bien no es una forma empresarial difundida en la cátedra, la realidad demuestra que muchos peruanos optan por ella para llevar a cabo sus emprendimientos.

La Empresa Individual de Responsabilidad Limitada (EIRL) recoge dos características importantes: i) es una persona jurídica de derecho privado, distinta a su titular y ii) a responsabilidad se limita al patrimonio de la empresa.

No existe límite en el monto a invertir por el empresario, pudiéndose por medio de ella, desarrollar todas las actividades lícitas que ciencia o imaginación puedan haber concebido.
Sea cual fuere su objeto social (tipo de negocio que realizará) o el fin para el cual fue creada, la duración de la empresa es indeterminada.

El patrimonio de la empresa se constituye - en un inicio - por los bienes que aporta su titular, es el valor designado a este patrimonio inicial el que constituye el capital de la Empresa.

Para que la Empresa Individual de Responsabilidad Limitada (EIRL) esté debidamente constituida, debe inscribirse en Registros Públicos (SUNARP) mediante una escritura pública otorgada en forma personal por quien la constituya. Cumplida esta formalidad se entiende que la empresa inicia sus actividades.

Los órganos de la Empresa Individual de Responsabilidad Limitada (EIRL) son el Titular y la Gerencia.

El Titular es el órgano máximo de la empresa y tiene a su cargo la decisión sobre sus bienes y actividades.

Por su parte la Gerencia se hace responsable por la administración y representación de la empresa. Puede ser desempeñada por una o más personas naturales, designadas por el Titular.

Es importante resaltar, que el Titular puede asumir el cargo de Gerente, en cuyo caso adopta la denominación de Titular Gerente.

Las decisiones del Titular y de la Gerencia se deben asentar en un mismo libro de actas que será legalizado ante Notario Público, y de no existir, ante Juez de Paz Letrado.

miércoles, 15 de febrero de 2012


A MYPE importadora, se la lleva los costos Parte I


Durante todo el día, llegan al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, vuelos provenientes de diversos lugares, transportando no solo pasajeros sino también carga y mercancía diversa.

Esta carga y mercancía, para poder ingresar legalmente a nuestro país debe ser IMPORTADA. ¿Y qué significa esto? Que se debe realizar ante SUNAT (Aduana Aérea) un proceso para nacionalizar esa mercadería, con el consiguiente pago de impuestos.

Cuando se trata de una importación de mercancías que por su cantidad, calidad, especie, uso, origen o valor no son significativos a la economía del país, el procedimiento se denomina Despacho Simplificado De Importación que igualmente se realiza ante la SUNAT (Aduana Aérea).

El valor de la mercancía que se maneja como tope máximo para acogerse al régimen simplificado es de US$ 2000.00, y siendo esta cantidad, no es necesario contratar a un operador logístico para el trámite de importación, sino que el mismo importador puede realizar directamente el trámite.

Hasta ahí, todo de maravilla. Una MYPE tranquilamente puede importar hasta US$ 2000.00 y gestionar su despacho sin incurrir en los costos, que contratar a un operador logístico, acarrea.

Ahora bien, cuando la mercancía llega es trasladada directamente a un almacén, cuyo negocio obviamente es almacenar la carga el mayor tiempo posible, pues cobran por día de almacenaje en función de las dimensiones y peso que tenga la mercancía, además de los conceptos de descarga, control y manejo de carga, aforo físico, handling y estiba.

Suena a “bastante”, ¡pues lo es! Y líbrense de un reconocimiento previo, que tremendo costo también tiene.

Si regresamos a la idea, que todo el día llegan aviones y con ellos cargas y mercancía, y que cada día que esa carga y mercancía esté en almacén significa una serie de costos que dependerá de su volumen y peso. Y que para ingresar legalmente esta mercadería (retirarla del almacén y llevarla a la oficina) hay que hacer un trámite ante la SUNAT, la pregunta que se asoma es: ¿Cuál es el horario de atención de la SUNAT?.

Muchos pensaran en eficiencias, y dirán que deben tener tres turnos y trabajan 24 horas. Otros serán más conservadores y señalaran que como cualquier otra entidad pública, trabaja 8 horas, o su horario de atención es de 8:30 a 6:30.

Lamento informarles, que como pueden apreciar en la foto, SUNAT trabaja según cartel de 8:45 am a 12:00pm y de 1:30 pm a 3:00 pm, porque la realidad es aún peor. ¿Ironías de la vida?


Podría superarse el impase del horario, que la entidad ante la cual se debe hacer el trámite de importación atienda tan pocas horas con el riesgo que lleva, que la mercadería se quede un día más, y se deba pagar todos los costos a la empresa que almacena la carga, con un súper simplificado y ágil trámite que no te demore nada.

Para ser honestos, las etapas del procedimiento no son muchas, lo cual da una esperanza de agilidad en el mismo. Sin embargo, la falta de información que proporcionan al usuario, es un gran problema que se traduce en tiempo y en este caso, en dinero.

Si una persona revisa la página de la SUNAT http://www.aduanet.gob.pe/aduanas/informca/DSIMPO.htm,  podrá advertir que para el Despacho Simplificado de Importación, los requisitos son los siguientes:
  • Declaración Simplificada de Importación.
  • Conocimiento de embarque, guía aérea o carta porte, según el medio de transporte utilizado.
  • Factura, ticket de pago, boleta de venta y/o declaración jurada.
  • Copia del DNI en caso de peruanos; carné de extranjería o pasaporte o salvoconducto tratándose de extranjeros; cuando realicen importaciones sin fines comerciales y en los montos máximos permitidos.
  • Documento de seguro si la mercancía se encuentra asegurada.
  • Otros documentos que la naturaleza de la mercancía lo requiera.

Lo primero que llama la atención es el último requisito “Otros documentos que la naturaleza de la mercancía lo requiera”.

¿Cómo saber cuáles son estos otros requisitos? Con un poco de diligencia y una llamada a los teléfonos de Consulta Aduanera ( 219-5150 Anexos: 20062, 20064, 20066), en principio, las dudas están resueltas.

Sin embargo, y lo que no dice la web, ni la Consulta Aduanera es que si tu factura, ticket de pago o boleta de venta está en un idioma distinto al español, se deberá presentar una declaración jurada en el formato que la SUNAT que atiende de 8:45 am a 12:00pm y de 1:30 pm a 3:00 pm, tiene. (¿Cuánto tiempo puede tomar llenar a mano la declaración jurada de más de 100 artículos con sus códigos y modelos y series?)

Tampoco te enteras, que debes presentar una declaración jurada de procedencia de la mercancía, no de donde la compras, sino de donde la producen. Y si no lo sabías, tendrás que efectuar el reconocimiento previo de la mercadería, y caballero no más, asumir los costos.

Pero, ¿Dónde encontrar la información? Tiene que estar en algún lugar todo esto por escrito. Y así es. Esto “debe” estar detallado en el Procedimientos de Despacho/ Importación Definitiva/ Proced. Específico/ INTA-PE.01.01.

Ahora, cómo se obtiene acceso a este documento no lo sé. Porque cuando he tratado de abrirlo de la página web de la SUNAT aparece una indicación que dice “NOT FOUND”. Por eso digo “debe” estar.


CONTINUARÁ…

martes, 3 de enero de 2012


Evaluación de Impacto Regulatorio: 
un modelo a seguir

Sabemos que la competencia incentiva a que los agentes económicos mejoren la calidad de los productos y servicios que ofertan, así como a proponer precios atractivos para los consumidores, convirtiéndose en un estimulo permanente que propicia la eficiencia en la producción de bienes y en la prestación de servicios, la innovación y la tecnología.

Por su parte, la regulación afecta de forma directa e indirecta a la actividad económica. Son diversos los motivos por los cuales la regulación tiene una clara incidencia, generalmente adversa, sobre la competitividad, capacidad de crecimiento y viabilidad de las empresas.

Es así que, cuando la regulación resulta excesiva, desproporcionada o discrecional, genera impactos negativos en los agentes económicos, en los consumidores y en la economía, generando los efectos contrarios a los que la competencia incentiva.

Los agentes económicos ven afectada su competitividad, crecimiento y, en ciertos casos, viabilidad, como consecuencia de la regulación implantada, Por su parte, los consumidores nos vemos afectados en nuestra posibilidad de elección, experimentando en muchos casos el alza de precios y obteniendo productos de menor calidad, como consecuencia.

Es en este sentido, que la experiencia internacional nos demuestra, que resulta prioritario ofrecer a las entidades de la Administración Pública, una metodología, que de manera simplificada, permita analizar y valorar de forma previa el impacto que tendría determinada iniciativa normativa sobre la economía, con especial énfasis en su impacto en la competencia.

Resulta pues imprescindible, estudiar los motivos y oportunidad de las normas a ser emitidas, valorar las diferentes alternativas existentes para la consecución de los fines que se buscan y analizar detalladamente las consecuencias jurídicas y económicas que tendrán.

Sin embargo, aquí no acaba el tema. Ya la literatura al respecto, nos indica la necesidad de, adicionalmente a efectuar esta evaluación, contar con una entidad, organismo o grupo de expertos encargados de verificar y evaluar la calidad de los estudios de impacto definitivos, por cuanto estos estudios suministran información empleada para la toma de decisión de implantación definitiva de una medida.

Queda claro, que introducir e implantar una la política pública de mejora normativa, que incluye la reducción de cargas administrativas o burocráticas y la evaluación del impacto normativo, es una tarea ardua y muy complicada, pero no imposible.